Las protestas han tomado las calles de Ucrania durante las últimas semanas. / Sasha Maksymenko (Flickr) La nueva normativa ucraniana aprobada de urgencia sobre manifestaciones, que establece no sólo multas sino también penas privativas de libertad para los manifestantes, ha vuelto a sacar a las calles de Kíev a cien mil ciudadanos este domingo 19 de enero para protestar contra lo que consideran un estado policial y la creación de un aparato de partido paralelo al poder, en una demostración que evoca el espíritu de la esperanzadora pero malograda Revolución Naranja. Pero ¿cómo se entienden estas multitudinarias protestas? Ucrania, la tierra más fértil de EuropaEl nombre de Ucrania proviene del término krajina, que en eslavo puede tener dos significados: “frontera” o “país”. En ucraniano moderno Kраїна /Kraína/ significa “país” y muchos ucranianos también explican de un modo más castizo, que al añadirse la “u” inicial a Ukraïna significa: país “en la frontera” o “al borde” de Rusia. Hay que señalar que el pueblo ucraniano es un pueblo orgulloso que no puede olvidar su grandeza como capital del Gran Rus de Kíev que aglutinaba a ucranianos, rusos, bielorusos, polacos, lituanos, letones, eslovacos e incluso escandinavos. Pero hoy, el país busca su identidad propia e independiente y lo hace de muy diversas formas, a través de la historia cosaca por ejemplo (como muestran el escudo y las numerosas esculturas dedicadas a cosacos en el país), pero esa identidad se busca especialmente con el musical idioma ucraniano. La lengua, como siempre, recobra un valor esencial en el joven país y en la escuela es en el primer lugar donde comienzan las tensiones entre los pro-rusos y los pro-europeos cuando los padres de niños ruso hablantes braman porque en el colegio sólo se enseña el ucraniano y se veta el ruso, un hecho que en España puede resultar familiar.La economía ucraniana ha sido un ejemplo típico de economía post-soviet, de crecimiento exponencial. Ejemplo de ello fue que el mercado de acción ucraniano creció 10 veces entre 2000 y 2006. Sin embargo, el sueldo nominal promedio en Ucrania a comienzos de 2007 superaba a duras penas los 200 euros por mes, mientras el país importa la mayoría de las fuentes de energía y, en gran medida, depende de Rusia como surtidor. Así, mientras que el 25 % del gas natural en Ucrania procede de fuentes internas, cerca del 35 % procede de Rusia y el 40 % restante, de Asia Central a través de rutas de tránsito controladas por Rusia. Simultáneamente, el 85 % del gas ruso se entrega a Europa occidental a través de la puerta de Ucrania. Ucrania produce prácticamente todos los tipos de vehículos de transporte: automóviles, autobuses, carros de combate, buques, aeroplanos, trenes de metro y de ferrocarril, e incluso naves espaciales y satélites. En años recientes, la alta producción tecnológica de última generación se ha convertido en norma. Como la mayoría de las industrias han experimentado una modernización significativa, los vehículos ucranianos se han hecho económicamente más competitivos. Los aviones de la compañía Antonov y los carros de combate Kraz se exportan a muchos países. Además, no hay que olvidar que Ucrania ha sido base de los mayores arsenales de la antigua Unión Soviética, lo que generó un lucrativo negocio de mercado negro de armas tras 1991. Por otro lado, el sector inmobiliario aumentó aproximadamente un 50% a partir de 2007, y el país ha sufrido una burbuja inmobiliaria similar a la del sur de Europa en muchas de sus grandes ciudades, especialmente en Kiev, donde la vivienda ha sido un bien gratuito durante 70 años. En 2012 Ucrania ha sido sede de la Eurocopa y el Gobierno ha realizado una importante inversión para mejorar las infraestructuras del transporte con la creación de nuevas autovías hacia las principales ciudades del país, lo que revierte en potencialidad de negocio e inversión en el sector del transporte en un país donde las carreteras no son buenas y el transporte público terrestre es muy deficiente y obsoleto, ya que no hay alternativas cómodas y seguras al tren en distancias largas. No obstante, el transporte en Ucrania conserva un aire romántico merced al cual viajar en tren evoca un preciosista retroceso a los años 50, con sus uniformadas azafatas coronadas de ushankas estilo soviet, sus recibimientos con hilo musical de banda de música en la estación y sus viejos pero cuidados vagones, todavía de madera en su interior. Bien le valdría la pena al país no perder un regalo tal para los sentidos tanto en invierno, cuando se congela el Mar Negro, como en primavera, cuando florecen los mares de trigo. O al menos, conservar para el turismo vías como Kiev-Odesa-Sebastopol. Ucrania ha sido desde 2005 el país europeo con mayores índices de crecimiento y uno de los países del mundo que más rápidamente avanza hacia el progreso, entre otros factores, por contar con la tierra más fértil de Europa (las chernozem, tierras negras), por la gran capacidad de generar recursos económicos de que dispone el país, por el muy elevado nivel cultural de los ucranianos, y por constituir un pueblo de una resiliencia a toda prueba forjada por una historia de holodomores y pogromos de la que ha sabido salir con fortaleza. No obstante, es un país de profundos contrastes que arrastra una lacra política desde 1991 que cristalizó en la revolución naranja y que podría abocar muy fácilmente al país a un enfrentamiento civil. Evolución política desde 2004En las elecciones presidenciales de primera vuelta que se celebraron el 31 de octubre de 2004, se llevó a cabo una alianza pro-occidental entre el Bloque Nuestra Ucrania de Víctor Yushchenko y el Bloque Batkivshchina de Yulia Timoshenko, aliados contra el bloque pro-ruso del candidato Víktor Yanukóvich del Partido de las Regiones. El resultado de primera vuelta dio la victoria a Yushchenko con el 39,87% sobre Yanukóvich con el 39,32% pese a las irregularidades presentadas y los actos de corrupción.Para la segunda vuelta realizada el 21 de noviembre de 2004, el pro-ocidental Yushchenko recibió el apoyo del Partido Socialista y Yanukóvich el apoyo del Partido Comunista, pero esta segunda vuelta fue calificada como un inmenso fraude por los organismos internacionales debido a las innumerables irregularidades y actos de corrupción. El 23 de noviembre de 2004 los partidarios de Yushchenko salieron a la calle a protestar en lo que se llamó la Revolución Naranja. En la Maidan Nezalezhnosti(Plaza de la Independencia) de Kiev había 500.000 protestantes y las protestas se extendieron rápidamente a otras ciudades colapsando el país. En diciembre de 2004 se reunieron Yushchenko y Yanukóvich para pactar unos nuevos comicios a la Presidencia de la República que serían el día 26, invalidándose los anteriores comicios del 21 de noviembre. Las nuevas elecciones presidenciales, ya calificadas como limpias y transparentes, dieron la victoria a Yushchenko con el 52% de los votos sobre un 44% de Yanukóvich. En 2005 Yúshchenko despidió de su gobierno a varios funcionarios del gabinete de la Presidencia de la República, entre ellos a su aliada, la pro-occidental Timoshenko, por acusaciones de fraude en sus gestiones. Posteriormente llegaron las elecciones al parlamento del 26 marzo de 2006, año en que se produce la ruptura definitiva entre los partidos aliados que llevaron a cabo la Revolución Naranja, y se formó gobierno tras un acuerdo entre los dos partidos rivales, Nuestra Ucrania y el Partido de las Regiones. Este acuerdo se plasmó en una declaración de unidad nacional en la que se manifestó ambos bloques que eran pro-reforma y pro-occidente. Pero ello no representó una convergencia sino que fue una fuente de conflictos, porque aunque Yanukovich aceptó el pacto, siempre ha actuado como representante de la población rusófila generalmente muy orgullosa de la antigua gloria soviética. En la actualidad existen tres principales partidos políticos, pero ninguno con la suficiente fuerza para tener la mayoría. El que suele tener mayor representación parlamentaria suele ser el Partido de las Regiones liderado por Yanukovych. El segundo partido es el bloque de Yuliya Timoshenko, Primera Ministra entre 2007 y 2010 (y encarcelada posteriormente según sus defensores para no hacer sombra a Yanukovich y Yushchenko), y el tercero el partido anti ruso Nuestra Ucrania, constituido por alianzas entre partidos pequeños y cuyo líder, todavía con las señales del envenenamiento por dioxina en su rostro, es Yushchenko. Toda la política Ucraniana desde la revolución naranja de 2004 ha girado en torno a Yanukovich, Yushchenko y Yuliya Timoshenko, que se han ido turnando en la presidencia y el gobierno. La sociedad ucraniana presenta un grado muy alto de polarización en torno a lo pro-ruso y lo pro-occidental, que a su vez tiene una localización geográfica y una preferencia en la utilización del idioma ruso o ucraniano. La parte del este que limita con Rusia y el sur, que incluye Crimea y Odesa, apoyan y defienden la alianza con Rusia. Las partes norte y oeste, especialmente Lviv, se definen pro-occidentales y esperan que Ucrania forme parte de la OTAN y de la UE. Así, la población se divide claramente entre pro-rusa o pro-europea. Añadido a esta tensión, los ciudadanos no confían en las Instituciones públicas ni en la clase política, y el nivel de corrupción en la administración es muy alto. Los sobornos a funcionarios suelen ser necesarios en casi cualquier gestión civil ciudadana y a este panorama hay que sumarle bajos salarios, inflación y una inestable situación política. No obstante, se trata de un pueblo fuerte, culto y orgulloso, cuya motivación para construir el país hace posible que superen año tras año una coyuntura tan desfavorable. Ucrania, un país entre Rusia y EuropaLos pro-occidentales, representados por la ex-Primer Ministro Timoshenko y el ex-Presidente Viktor Yushchenko, siempre han considerado la ampliación de la permanencia de la base rusa de Sebastopol hasta el 2042 una traición a la patria. Pero la crispación política se desató tras la decisión del gobierno ucraniano de interrumpir los preparativos de la firma de un acuerdo de asociación y libre comercio con la UE. Se trataba de un convenio que tenía previsto firmarse en la reciente Cumbre de Vilna y que preveía la integración de Ucrania, Moldavia, Georgia y Ucrania según los acuerdos de la cumbre de Praga del 2009. La negativa de Yanukovich al acuerdo estuvo motivada, según su Primer Ministro Nikolai Azarov, por motivos económicos. Pero la verdad es que Azarov llamó limosna a los 1.000 millones de euros que la UE ofrecía a Ucrania en un plazo de siete años, y de inaceptables algunas condiciones de la UE como la liberación de la ex-Primer Ministra Yuliya Timoshenko o la reforma de la ley electoral. Tras la negativa de Yanukovich, Yuliya Timoshenko inicia en abril de 2012 una huelga de hambre desde su celda generándose un calco del clima de la Revolución Naranja del 2004.Tras este fallido intento de la adhesión de Ucrania al tratado de Libre Comercio con la UE, subyace la grave situación económica del Gobierno de Yanukóvich por la necesidad urgente de actualizar el tejido productivo ucraniano a los estándares técnicos europeos, una actualización estimada por el BM y el FMI en 160.000 millones de dólares. Sin embargo, dicha actualización es imposible tras el fallido intento de lograr del FMI un préstamo de 830 millones de $ necesarios para lograr la transición de la economía ucraniana antes de su incorporación a la UE. Un crédito que tendría como requisitos la congelación de salarios y pensiones y la subida del precio del gas, medidas impopulares en un país con una deuda cercana a los 136.000 millones de dólares, un importante estancamiento, la falta de garantías plenas para una posible integración como miembro de pleno derecho de la UE y el actual rechazo de la opinión pública europea a dicha integración. La puntilla final a la crisis ucraniana proviene del suministro de las fuentes de energía. El proyecto del gasoducto Nabucco West, proyectado por EEUU para transportar gas azerí a Europa a través de Turquía, Bulgaria, Rumania y Hungría (y evitar el chantaje energético ruso) fracasó al haberse inclinado Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajistán por el proyecto ruso del gasoducto South Stream. El South Stream se presentó en 2007 como la alternativa rusa al Nabucco que recorre Rusia, Bulgaria, Serbia, Hungría, Eslovenia e Italia, y que tras la crisis ucraniana del gas de 2006, garantiza el suministro de gas ruso a la UE evitando el paso por Ucrania. Posteriormente, la administración ruso-germana ideó el proyecto Nord Stream que conecta Rusia con Alemania por el mar Báltico por un período de 50 años. Dicha ruta es vital para el suministro energético de los países nórdicos y Alemania. Por tal motivo, se ha declarado de interés comunitario por el Parlamento Europeo y objetivo geoestratégico para Rusia, porque cierra la pinza energética rusa por el Báltico y el Cáucaso, descartando a Ucrania como territorio de paso energético. Rusia ha conseguido así su doble objetivo de asegurar un flujo ininterrumpido de gas hacia Europa por dos vías alternativas, el South Stream y el Nord Stream (lo que invalida la tesis de Hillary Clinton que afirmaba que Rusia quería estrangular la economía europea) y se garantiza el suministro ininterrumpido de gas ruso a los países de la UE evitando el paso por Ucrania, cuando antes pasaba por Ucrania el 80% del total del gas que la UE importaba de Rusia. Con esta situación, mientras antes Ucrania era una novia deseada por todos, ahora es despreciada por todos. Más le hubiera valido a Ucrania ser un oblast autónomo de Rusia, si este es el caro precio de ser el puente entre Oriente y Occidente. |
Posted: 21 Jan 2014 02:31 AM PST Coautor: Salvador Llaudes* Tras un año repleto de momentos clave en el continente, la Unión Europea vuelve a recuperar la actividad con un balance ambiguo: por una parte, vemos algunos signos de estancamiento; por otro, tímidos signos de vitalidad asoman. ¿Podemos considerar el recién abandonado año 2013 un punto de inflexión en la configuración de la Europa post-crisis? La ola de noticias sobre la recuperación económica del continente parece sucederse de una manera más fluida en los últimos meses, y el escenario de una posible ruptura del euro (¿Grexit?), ya no está en la agenda, lo que contribuye al contagio informativo que sin duda es indispensable para la construcción de percepciones. En este sentido, una de las noticias más importantes de 2013 es que éste ha sido el año en que se ha visto que es posible salir de los rescates europeos, con Irlanda y España poniendo fin al mecanismo de ayuda financiera. No es momento, sin embargo, de pecar de un optimismo ingenuo, ya que habrá que ver si la actual coyuntura es capaz de evitar que 2014 sea el año del recate a Eslovenia, del segundo rescate a Portugal y de un hipotético tercer rescate a Grecia. Asimismo, el año pasado se dejó el terreno abonado para la culminación de trascendentes procesos que se completarán en los próximos meses, como la unión bancaria, el gran proyecto de integración reciente que, quizá por su carga técnica, ha pasado desapercibido para la opinión pública. Estamos ante una de las grandes cesiones de soberanía en la historia comunitaria y un paso clave para el refuerzo de un sistema financiero europeo más sólido y menos voluble. Otro destacado esfuerzo de la Unión que ha resultado desapercibido durante el año pasado ha sido el esfuerzo realizado por acabar con uno de los clichés más extendidos: una Unión ineficaz y burocrática. A estos efectos, la Comisión presentó una propuesta para fomentar más procesos electrónicos y mayor participación directa, un paso más para consolidarse como una de las instituciones más eficientes y transparentes, al contrario de lo que muchos piensan. Una creciente desafección ciudadanaEs cierto que las circunstancias que la UE ha vivido en el último lustro han sumido a sus ciudadanos en una especie de complejo de inferioridad y pesimismo general ante unas instituciones que no han sabido reivindicar su papel en esta crisis. Se trata de la primera gran crisis que vive una generación de europeos acostumbrados a la prosperidad, que habían crecido con la promesa de que les esperaba un futuro brillante, pero también ha sido el año en que nos han recordado desde fuera, nada menos que desde Ucrania, de la importancia de mantener lo erigido hasta el momento.El desempleo es, sin duda alguna, el mayor reto a corto plazo para la UE. La Eurozona se encuentra en niveles récord, con una tasa del 12,1%. Liderando esa clasificación tenemos a Grecia y España, con un 27,4% y un 26,7% respectivamente. Las diferencias entre países como Alemania o España en términos de desempleo ponen de manifiesto la distinta falta de oportunidades entre los países comunitarios. Así, una mayor integración de los mercados laborales comunitarios, profundizando en la estrategia Europa 2020, resulta imprescindible a efectos de corregir las desigualdades entre los distintos Estados miembros. No podemos olvidar que como se viene anunciando desde hace un tiempo a esta parte, en 2014 tendremos elecciones al Parlamento Europeo, unas elecciones que serán decisivas para el futuro comunitario. Estas elecciones se plantean distintas por varios motivos, entre los que se encuentran la asunción de más competencias por parte de la única institución comunitaria elegida directamente mediante sufragio universal, o la elección indirecta del Presidente de la Comisión y por ello, la posible politización de esta institución. Pero como decía Torreblanca, “Without informed public opinion, Europe cannot exist”. El cambio en las instituciones no es suficiente. Lamentablemente, en diciembre del año pasado nos encontramos con la noticia de que uno de los escasísimos medios de comunicación paneuropeos (con euronews, quizás el más importante), Presseurop, se ha visto obligado a paralizar –al menos por el momento- su actividad. Sin duda, esto debilita los cimientos para la creación de un demos europeo, un paso previo necesario para la eventual creación de una verdadera unión política, que no olvidemos es apoyada mayoritariamente por los ciudadanos españoles. Así pues, de cómo se enfoque este 2014 dependerá en gran medida el futuro (no sólo a corto plazo) de la más integrada organización internacional que existe, la Unión Europea. * Salvador Llaudes es ayudante de Investigación en el Real Instituto Elcano y co-fundador de la página web WithTheVoices. Licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Democracia y Gobierno por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Diplomacia y Relaciones Internacionales por la Escuela Diplomática. Ha trabajado en el Centre for European Policy Studies (en Bruselas), y en el Gabinete de la Secretaría de Estado para la Unión Europea (Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación). Salvador Llaudes y Vicente Rodrigo son unos de los creadores del proyecto CC/ Europa. |
Tras el último estallido, el presidente Salva Kiir acusa a su exvicepresidente, Riek Machar, de intento de golpe de Estado. Machar aspira a presentarse a las elecciones presidenciales de 2015 y, por tanto, denuncia la deriva dictatorial de Kiir, que hace unos meses despidió del Gobierno de Unidad Nacional a Machar y sus partidarios. Las delegaciones de ambas partes han comenzado este martes sus conversaciones de paz en Addis Abeba, la capital de Etiopía, para intentar acordar un alto el fuego que ponga fin a tres semanas de enfrentamientos que han causado más de un millar de muertos y al menos 200.000 desplazados internos.
Esta escalada de la violencia reúne muchas de las características de los conflictos en África. Entre los actores sobresalen autoridades estatales, señores de la guerra y líderes de etnias y clanes, que aprovechan rivalidades mutuas y procedencias de tierras y culturas diferentes (no siempre enfrentadas) para obtener todo el poder central en solitario. El enfrentamiento está servido si el Estado es incapaz de integrar la multietnicidad de África y una etnia, clan o grupo de solidaridad logran instalarse en el Gobierno, la Administración y el Ejército mediante la exclusión de los otros.
El 98% de sus 8,5 millones de habitantes votaron a favor de la independencia de Sudán del Sur. No obstante, en gran medida los sentimientos de pertenencia a un grupo étnico priman sobre la identidad nacional. Los Nuer (2 millones) se reconocen más en el linaje y se oponen al dominio Dinka (3 millones). Los jefes de los clanes, al frente de siete milicias rebeldes, exigen su parte del poder en la administración central de Juba. El robo de ganado, las rivalidades entre campesinos y pastores y la ocupación de tierras provocan numerosos conflictos que se saldan con una violencia constante: más de 3.000 muertos y 40.000 personas desplazadas, sobre todo en la provincia de Jonglei, sólo en 2012.
La milicias Nuer de Machar luchan contra el dominio Dinka de Kiir. Los Azande, Ciluks y Murle también viven segregados y sin posibilidades de decisión en el nuevo Estado, cuyo aparato administrativo únicamente impone, fracciona y margina.
Por otro lado, después de la independencia, ninguna autoridad se ha preocupado de confiscar el millón de armas ligeras en manos de los contendientes en las guerras de la zona, en las que decenas de traficantes han realizado buenos negocios.
El 95% de los ingresos de Sudán del Sur proceden de las exportaciones del petróleo, cuya producción alcanza los 380.000 barriles al día, con un valor de casi 7.000 millones de dólares al año. El Banco de Desarrollo de China ha ofrecido préstamos por un importe de 1 a 2.000 millones de dólares para estabilizar la explotación de los hidrocarburos y de otros minerales que encierran esas tierras y construir las infraestructuras de fábricas, ferrocarriles y carreteras, ahora inexistentes.
Las principales batallas se sitúan en los estados petrolíferos de Unidad y del Alto Nilo y limitan la extracción de petróleo, lo que provoca gran malestar en Sudán del Norte. Para sobrevivir, el régimen de Jartum necesita este recurso energético, cuyo comercio quedó fijado de nuevo en el pacto de septiembre de 2012. El estancamiento de la producción podría ser utilizado para una intervención militar del Norte en esa zona.
Ruptura política
Los liderazgos autoritarios, los partidos únicos, las fronteras artificiales, derivadas de la colonización, el empobrecimiento y el militarismo son causas habituales –por sólo citar algunas– de las tensiones violentas en África. Todas ellas sumadas obstaculizan el desarrollo del parlamentarismo, la separación de poderes, las libertades políticas, normas constitucionales precisas y aplicables y el asociacionismo civil.
En Sudán del Sur, Kiir y Machar acordaron el control del país por el Movimiento para la Liberación del Pueblo de Sudán y un régimen con un fuerte presidencialismo, sin apenas opción para grupos políticos diferentes y mucho menos si son opositores.
Sin embargo, los problemas ha surgido en el seno mismo del partido por el reparto de escaños y puestos en la administración. Salva Kiir –populista, imponente, avasallador– ha cerrado en poco tiempo dos periódicos: The Citizen y The Destiny. Machar –elocuente, educado, oscuro– conspiró contra el líder carismático de Sudán del Sur, John Garang, y estuvo implicado en una masacre contra los Dinka a finales de los 90, época en la que todos luchaban unidos contra la dictadura de Sudán del Norte.
Ataques en una frontera imprecisa
En el conflicto entre Sudán del Norte y del Sur, la tregua saltó en pedazos varias veces en 2012, también con ataques aéreos contra Bentiu, en el interior de Sudán del Sur, además de otros choques en Heglig, límite de Abyei, frontera entre los dos Sudán.
Cinco intentos de negociación, amparados por la Unión Africana, han fracasado por los intereses contrapuestos de sus líderes respectivos: en el norte, el musulmán Omar al Bashir, imputado por el Tribunal Penal Internacional por los crímenes en Darfur. Al sur, Salva Kiir, cristiano, partidario acérrimo de la división de Sudán y nuevo dirigente autoritario, ganador absoluto de unas elecciones sin oposición. La población civil pone las víctimas: 2.000 muertos y decenas de miles de personas desplazadas en la primavera del año pasado.
Intereses enfrentados
Los gobiernos de ambos Estados han demostrado su incapacidad para resolver las causas de su enfrentamiento: el reparto del petróleo, la delimitación de las fronteras y los derechos de ciudadanía de cada una de sus poblaciones y de los territorios en disputa.
Perdido el control de los yacimientos de petróleo, el régimen de Al Bashir impuso un peaje de 34 dólares el barril en vez de los 15 dólares pactados. Era una forma de recuperar fondos y, al mismo tiempo, asfixiar al Gobierno de Juba, en el sur. El conjunto de Sudán era el tercer país africano que exportaba más petróleo. El 60%, a China, que juega a todas las cartas: ha mantenido buenas relaciones con el norte y propone al sur invertir en un oleoducto que uniría Juba con Lamu, en Kenia.
La mayoría del oro negro se encuentra en las tierras fronterizas en litigio: Abyei, Kordofan del Sur y el Nilo Azul. Sus habitantes se consideran sureños y exigen su integración, si fuera preciso, con las armas. En contrapartida, el Gobierno de Sudán del Sur concede menos derechos a las etnias arabófonas de esos enclaves que a la población Dinka, una de las etnias más importantes del sur. El Tribunal de la Haya dejó sin fijar el 20 % de la frontera entre ambos países y muchos clanes dedicados al pastoreo nómada temen que se les impida trasladar sus rebaños de un lado a otro, como hacían antes con libertad, y abrevar en los pozos de agua. En definitiva, son demarcaciones que crean conflictos de tránsito, control del espacio y de los recursos.
También se producen problemas de ciudadanía. Precisamente, el Gobierno de Jartum, capital del Sudán unido, proclamaba su capacidad de integración y convivencia mutua, más allá de clanes y lugares de procedencia. Sin embargo, ha dictado leyes que retiraban la nacionalidad a los sudistas y les obligaba a disponer de un permiso de trabajo y de residencia, cuando en su día tenían la doble nacionalidad. La población desplazada genera aún más tensión: cerca de 350.000 personas procedentes del sur, pero que vivían en el norte, han llegado al nuevo Estado. Sin tierras, ni trabajo, ni casa. Otras 700.000 esperan.
Un Estado frágil e incierto
¿Es viable un Estado en el Sur sin infraestructuras de transporte, electricidad, telefónicas, educativas y sanitarias; con sólo 100 kilómetros de carretera y una tasa de analfabetismo que llega al 73% de la población (un 92%, mujeres); cuya media de ingresos diarios para el 55% de la gente no alcanza un dólar, y en medio de una gran inseguridad alimentaria? La consolidación de Sudán del Sur como Estado es mucho menor con estas disputas políticas; el nulo interés en complementar las diversidades étnicas y la ineficacia de las instituciones internacionales.
La ONU y la Unidad Africana desean ampliar las fuerzas militares destacadas allí, pero sin mandato suficiente para interponerse entre los contendientes, proceder al desarme o crear pasillos humanitarios. En estas condiciones, Sudán del Sur sirve para poco más que China National Petroleum y Vivacell, destacado operador de telefonía móvil, entre otras empresas, haga fortunas mayores junto a las autoridades corruptas de un territorio sin ley.
De esta manera, vale la pena recordar a John Garang, líder carismático de Sudán del Sur que defendió la idea de un Sudán federal unido, laico, democrático, africano e independiente de intereses extranjeros. Con esta opinión, Garang, pretendía evitar guerras de fronteras y conflictos interétnicos, además de solucionar los problemas económicos de todo el país. Recién nombrado vicepresidente de Sudán tras la firma de la paz, murió el 31 de julio de 2005 en un extraño y sospechoso accidente de helicóptero en Uganda. Muchos poderes propios y ajenos estaban interesados en su desaparición. Nunca se aclaró este trágico suceso.
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Artículo original publicado en www.africaesimprescindible.org