(Pienso, hablando legalmente, que hay una razón muy sólida para enjuiciar a todo presidente norteamericano desde la segunda guerra mundial. Todos han sido francos criminales o han estado involucrados en serios crímenes de guerra.) Chomsky

Wednesday, February 27, 2019

China, Rusia y EE UU, o cómo África se repartió el mundo

China, Rusia y EE UU, o cómo África se repartió el mundo



China, Rusia y EE UU, o cómo África se repartió el mundo

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El Presidente chino, Xi Jingping (en el centro) con su homólogo africano, Cyril Ramaphosa (izquierda), y el senegalés, Macky Sall en un encuentro en Pekín. Lintao Zhang/Pool/Getty Images
Los intereses económicos y estratégicos de las tres potencias compiten en el continente, pero los países africanos saben muy bien cómo jugar a varias bandas, sacando ventaja de un escenario más multipolar.
Cuando en diciembre del año pasado el Consejero de Seguridad Nacional del Gobierno de Estados Unidos, John Bolton, anunció la nueva estrategia para África como un paso para contener la influencia de China y Rusia en el continente, decenas de artículos en revistas internacionales se hicieron eco de una nueva carrera por África cuyo objetivo no era otro que el de esquilmar los recursos naturales africanos, obtener una mayor parte del pastel de esa creciente clase media africana y acceder a cuantiosos contratos armamentísticos en un territorio que gasta alrededor del 2% del PIB en defensa.
De hecho, titulares de este tipo proliferan en todos los medios de comunicación: “Is China a Colonial Power?” titulaba el diario New York Times, cuestionando el proceso de expansión de China en África; El retorno de Rusia en África, lo hacía a su vez el New African, una de las revistas más influyentes de relaciones internacionales en el continente. Lo cierto es que la visión neocolonizadora que tanto se empeñan en mostrar los medios internacionales respecto a la relación entre el resto del mundo y África es, en sí misma, una muestra más de esa mentalidad ombligo-centrista que ha caracterizado históricamente las relaciones con el continente. Y lo es porque al narrar estas relaciones desde el punto de vista único de la superpotencia (ya sea esta China, EE UU, Rusia o incluso la UE), se niega la capacidad de actuar y tomar el control de los países africanos sobre sus propios recursos, sus políticas públicas y sus negociaciones con terceros, mostrándolos siempre como sujetos pasivos cuyo único papel es el de aceptar como les viene lo poco que estas superpotencias tienen que ofrecerles y consolidando una narrativa de sumisión que encaja en nuestras formas de entenderlas.
Además, esta forma de ver el panorama africano está condicionada por la historia reciente de la Guerra Fría en la que solo podía existir la influencia de una única superpotencia, que empujaba a los Estados a escoger un bando y unirse a un aliado internacional al que mimetizar sus políticas. Pero lo cierto es que, en el nuevo Risk mundial, caben muchas más fichas de colores en un único territorio: la paulatina pérdida de hegemonía económica estadounidense ha permitido que el empuje de China abra nuevas alternativas a los países africanos. Y a su lado, tanto Rusia como la Unión Europea en su conjunto, y Francia y Reino Unido en particular, también ofrecen vías de colaboración que muestran una oferta mucho más multipolar de lo que estamos acostumbrados a imaginar. Y muchos Estados africanos lo están aprovechando a través de procesos de negociación bilaterales que culminan en acuerdos muy diversos con múltiples países al mismo tiempo. Hablando en términos económicos: la entrada de China en África ha roto los sistemas monopólicos y, paulatinamente, las relaciones de éste con el resto del mundo se acercan cada vez más a un régimen de competencia, todavía muy imperfecta.
No podemos olvidar que África es la segunda región de mayor crecimiento en los últimos 10 años con un 4,6% de incremento del PIB anual, según datos del Banco Mundial; además, en 2050 la población africana se habrá doblado y en el continente vivirán más de 1.000 millones de jóvenes. Esto, sumado a un paulatino pero previsible aumento de la clase media que se incorporará al mercado de consumo, supondrá una nueva oportunidad para las empresas multinacionales. Por si esto fuera poco, se le suman unos enormes déficits en infraestructuras: 620 millones de africanos no disponen de luz eléctricael 40% de los habitantes de África Subsahariana no tiene acceso a agua potable y el continente sigue lastrado por un déficit sustancial de infraestructuras de transporte que despiertan un interés creciente de las empresas y potencias mundiales.

 China, no solo recursos naturales: infraestructura e industria
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Banderas de China y Yibuti en el país africano, 2018. YASUYOSHI CHIBA/AFP/Getty Images
Mucho se ha hablado del rol de China en África y del proceso neocolonizadordel gigante asiático basado en una estrategia gubernamental para adquirir los recursos africanos. Sin embargo, aunque es cierto que el gigante asiático ha puesto considerables esfuerzos en desarrollar alianzas estratégicas en África Subsahariana para garantizarse el flujo de recursos (con Angola como principal suministrador de petróleo la región y Guinea Ecuatorial de madera), las relaciones chino-africanas son diversas y no responden necesariamente a esta descripción única y tendenciosa.
Lo que está claro es que la nueva política de expansión comercial del Gobierno de Pekín tiene como objetivo dinamizar las infraestructuras necesarias para facilitar sus transacciones comerciales a lo largo y ancho del mundo y, ya de paso, suplir la ralentización de la demanda interna de infraestructuras con una política de expansión comercial en el exterior que garantice a sus empresas una transición dulce del mercado interno al externo. El planteamiento de la nueva ruta de la seda, bajo el nombre de One Belt One Roadincluye el desarrollo de decenas de proyectos que permitirán una expansión comercial sin precedentes. Entre otras, esta iniciativa incluye inversiones en los puertos de Mombasa y Yibuti, la conexión por ferrocarril, ya terminada, entre Etiopía y Yibuti y diversos enlaces por carretera entre Kinshasa y el mercado de COMESA en África del Este que se conectaría así directamente con el mercado asiático.
Además, las inversiones productivas chinas en diversos países son cada vez más comunes. Etiopía está viendo florecer la industria textil y la del calzado en base a la inversión china (que ya alcanzó los 715 millones de dólares en 2015). Únicamente en el parque industrial de Hawassa se esperan crear 46.000 empleos. Lo mismo está sucediendo en Nigeria, Argelia o Zambia, donde la inversión china se ha disparado en los últimos diez años.

Rusia: armas, energía y comercio
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El Presidente ruso, Vladímir Putin, con su homólogo sudanés, Omar al Bashir en moscú. ALEXEI DRUZHININ/AFP/Getty Images
Con una Unión Europea mirando hacia dentro debido a las enormes fuerzas centrífugas que amenazan su estabilidad interna, EE UU embarcado en una guerra comercial con China y la presión de las sanciones internacionales impuestas por la invasión de Crimea, Rusia ha puesto África en el centro de su agenda política y económica de expansión comercial. De hecho, los intercambios económicos y comerciales ruso-africanos se han triplicado entre 2005 y el 2015. Una de las principales apuestas del gobierno de Vladímir Putin es la exportación de proyectos de producción de energía nuclear. En 2018 se formalizaron acuerdos con Etiopía, Zimbabue y Egipto para la construcción de centrales nucleares con fines energéticos que han supuesto contratos enormes apoyados por créditos estatales para las principales empresas del sector eléctrico ruso. Por otro lado, la industria armamentística continúa siendo uno de los ejes de su política exterior. Actualmente, es el segundo mayor exportador de armas del mundo y el primero en África, con Sudán, República Centroafricana y Egipto como principales clientes. En esta línea, Moscú pretende construir también una base naval en Yibuti para fortalecer su control militar en una región estratégica que garantiza el acceso a Oriente Medio y al canal de Suez a través del golfo de Adén.
Pero las armas y la energía no son los únicos sectores en los que Rusia y sus empresas están abriéndose paso. Al igual que China, la combinación de mano de obra barata y mercados internos crecientes está empujando a las empresas rusas a adentrarse en la emergente industria africana. Como ejemplo, un acuerdo bilateral con Egipto sienta las bases para desarrollar uno de los parques industriales más ambiciosos del continente, con un potencial de creación de 77.000 empleos y la implantación de empresas de múltiples sectores, variando desde la industria pesada a la textil. En este sentido, también han aumentado sustancialmente las inversiones en Angola, Namibia y Etiopía con la intención de promover una expansión comercial en la región basada en la economía productiva.

Estados Unidos y Europa: seguridad
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Presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, con Donald Trump en Washington. Chip Somodevilla/Getty Images
La reacción de EE UU al empuje de China y Rusia quedó patente en un discurso de Bolton en diciembre de 2018 en el que destacó que “las prácticas predatorias de Rusia y China lastran el desarrollo de África” y en el que anunció una nueva estrategia para contrarrestar su creciente influencia. La miopía de la Administración Trump, de hecho, quedó patente en un discurso en el que la seguridad centró la intervención y en el que habló indistintamente de ayuda militar y aquella destinada al desarrollo (EE UU destacó, “gastó 8.700 millones de dólares en ayuda en 2017”agregando ambas sin distinción), quedando esta relegada a un segundo plano en el que se mezclaron acusaciones de corrupción y de falta de escrúpulos de la ayuda china. Por último, anunció el lanzamiento de una nueva estrategia denominada “Prosper Africa” que definió como “un nuevo Plan Marshall en el que se incluirían condiciones comerciales y de inversiones beneficiosas para Estados Unidos”.
Lo cierto es que en los últimos años Washington ha concentrado su acción exterior en el fortalecimiento de su estrategia de seguridad, incrementando el apoyo militar en la franja del Sahel (donde cuenta ya con más de 5.000 efectivos) y reduciendo su ayuda al desarrollo. Previsiblemente, el nuevo modelo de Trump estará más vinculado a ayuda reembolsable y a fomentar la actividad exterior de sus empresas y mucho menos en las necesidades de los africanos, que ocuparon la última línea del discurso de Bolton.
Por su parte, Europa, asumiendo su rol de actor secundario, ha lanzado el Plan de Inversión Europeo. Una línea de 4.100 millones de euros que pretende facilitar el flujo de inversiones en África Subsahariana a través de instrumentos destinados a apalancar fondos privados en proyectos que puedan ayudar a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la creación de empleo y, al mismo tiempo, contribuir a reducir la presión migratoria de la UE, que se empeña en esconderse tras el muro del Mediterráneo.

La reacción africana: de quién cojo qué y para qué
Frente al creciente interés de las potencias mundiales en el continente, muchos países de la región han comenzado a emplear el juego de la diplomacia, combinando sus necesidades nacionales con la agenda internacional para conseguir pescar en río revuelto. Existen múltiples ejemplos de Estados africanos que tienen sólidas relaciones económicas, militares y políticas con varias superpotencias al mismo tiempo. La relación chino-angolana vive una época dorada y, sin embargo, a nadie se le escapa la enorme influencia occidental en su sector petrolífero, la mejora de las relaciones con el FMI y el Banco Mundial y la creciente influencia de EE UU. En Uganda, uno de los más sólidos aliados estadounidenses en la región de los Grandes Lagos, las inversiones Chinas siguen en un ascenso imparable y en Yibuti, que acoge la mayor base militar de EE UU en África, la comparte con otra china (que la dobla en efectivos) y pronto Rusia hospedará también una en un ejemplo claro de cómo todos esos intereses pueden coexistir en un mismo territorio.
Pero si un país ha demostrado una capacidad incuestionable de navegar en las turbulentas aguas de las relaciones internacionales, es sin duda Etiopía. Por un lado, el país de los abismos ha realizado una alianza estratégica con China a dos niveles: con acuerdos bilaterales de financiación de grandes obras de infraestructuras, entre los que destacan el tren a Yibuti y varias autopistas (acumulando más de 6.000 millones de dólares de deuda china) y, por el otro, ha consolidado una relación con inversores que han visto en Etiopía la oportunidad de competir en industrias intensivas en mano de obra, pero con la última tecnología y condiciones de trabajo que, aunque con salarios bajos, son claramente mejores que las del sureste asiático.
En esta relación con China, de tú a tú e imponiendo normas de subcontratación local en las líneas de crédito, la contratación casi en la totalidad de personal nacional y unas normas laborales exigentes, no ha impedido que el país sea uno de los principales receptores de ayuda internacional para el desarrollo proveniente de países de la OCDE con más de 3500 millones de dólares por año (entre el 50% y el 60% del presupuesto público), interviniendo en infraestructuras, desarrollo rural e incluso industria, pese a las enormes críticas que el Gobierno etíope ha recibido de vulneración de los derechos humanos en los últimos años. Esta relación con las potencias occidentales y China no le ha frenado en desarrollar recientemente estrechos lazos con Rusia, que ha visto en el cuerno de África un aliado para su estrategia de seguridad y, que como se ha explicado, ha firmado con el Gobierno etíope un convenio de colaboración para desarrollar la primera central nuclear del país.
Lo que demuestra el caso etíope es que las relaciones con el continente no pueden contarse ya desde la mirada única de las superpotencias; a la mayoría de los Estados africanos les importan muy poco las rivalidades por la hegemonía y nuestro interés, casi morboso, en la posibilidad de que esto colidan en un territorio. Al contrario de nuestra visión dominadora de la historia la mayoría de los países africanos (buenos y malos) tienen tantas necesidades que su única opción es buscar aliados y crear oportunidades que confluyan con sus intereses. La narrativa de la neocolonización no es más que otra forma más de desacreditar la capacidad de los gobiernos africanos de dirigir su propio futuro. Quizás, lo que estamos viviendo no es otro proceso colonizador, sino el surgimiento de un nuevo modelo en el que África se reparte los intereses del mundo, jugando activamente al mismo juego del que han sido víctimas durante 500 años y sacando ventaja de un panorama mucho más multipolar. África está llamado a ser el campo de juego donde confluyan intereses geopolíticos (sociales, económicos y de seguridad) en las próximas décadas, de la capacidad de los países africanos de aprovechar este nuevo escenario y navegar en aguas turbulentas dependerá en gran parte el futuro del continente.

Wednesday, November 28, 2018

China sustituye las importaciones de crudo estadounidense por petróleo y gas de Rusia - Sputnik Mundo

China sustituye las importaciones de crudo estadounidense por petróleo y gas de Rusia - Sputnik Mundo



El sector energético de Rusia se ha convertido en beneficiario de una serie de acciones unilaterales por parte de EEUU. Las exportaciones de crudo ruso al mercado chino se dispararon y las de gas natural licuado (GNL) están a punto de alcanzar nuevos máximos, informa Wang Cong en su artículo para Global Times.
En medio de las sanciones estadounidenses contra Irán y la guerra comercial con China, los analistas pronostican que el gigante asiático aumentará aún más las importaciones de petróleo y GNL ruso, mientras que los productos energéticos de EEUU se quedarán al margen. 

Petróleo

En octubre, las importaciones de petróleo de China procedentes de Rusia subieron un 58% con respecto al año anterior y alcanzaron un nuevo récord de 1,73 millones de barriles por día, informó Reuters en referencia a los datos de la Administración General de Aduanas del gigante asiático. 
En el mismo mes, las importaciones de petróleo de China desde Irán cayeron un asombroso 64% en comparación con el año pasado, hasta los 247.160 barriles por día tras la imposición de las sanciones de EEUU. 
Ad
Hay una sencilla razón tras el aumento de las importaciones de petróleo de China desde Rusia y la caída de las importaciones de petróleo iraníes: la decisión de Estados Unidos de volver a imponer un embargo a las exportaciones de petróleo iraníes. Esto empujó a las compañías petroleras chinas a buscar alternativas y optar por el petróleo ruso para evitar las sanciones de EEUU, según los analistas. 
"Mientras que las sanciones estadounidenses contra Irán fueron una acción unilateral a la que se opusieron muchos países, entre ellos China, las compañías petroleras del gigante asiático no tienen otra opción que tratar de encontrar nuevas importaciones que reemplacen a las de Irán para evitar las sanciones estadounidenses", dijo Han Xiaoping, analista jefe del sitio web de la industria energética china5e.com.
El autor recuerda que China ha expresado una fuerte oposición a las sanciones de EEUU y señaló que tales acciones unilaterales no resolverán el problema. Aunque China estaba "exenta" de las sanciones estadounidenses, las empresas nacionales todavía se ven obligadas a ampliar sus fuentes de importación de petróleo. 
Además de las sanciones a Irán, la decisión de Washington de iniciar una guerra comercial contra Pekín también provocó fuertes aranceles a las exportaciones de crudo estadounidense a China.
En medio de los cambios en el mercado global de crudo, las compañías rusas presentaron la mejor alternativa para China, según Li Li, director de investigación de la firma de investigación y consultoría ICIS, con sede en Shanghái. "El petróleo ruso tiene los mejores precios y la mejor disponibilidad", añadió Li.

GNL

Las exportaciones rusas de GNL también pueden verse beneficiadas por las políticas de EEUU, puesto que China impuso recientemente aranceles al gas estadounidense debido a la guerra comercial desatada por el país norteamericano.
La compañía China National Petroleum Corp anunció recientemente que se completó la construcción de la planta de licuefacción de gas natural licuado de Yamal LNG y que la producción comenzó con una capacidad anual estimada de 16,5 millones de toneladas, observa Global Times. 
"Esto sin duda traerá mucho más GNL ruso a China, sustituyendo a las exportaciones de GNL de EEUU", afirmó Han Xiaoping. "Se ha convertido en una especie de cliché, pero es la obstinada búsqueda de acciones proteccionistas de EEUU lo que causa problemas para sus productos energéticos en el mercado chino"

Wednesday, January 17, 2018

Yazidíes: el Parlamento armenio condena el genocidio perpetrado por el Dáesh | Periodistas en Español

Yazidíes: el Parlamento armenio condena el genocidio perpetrado por el Dáesh | Periodistas en Español





La Asamblea Nacional –Parlamento- de Armenia ha aprobado una declaración que condena el genocidio de los yazidíes perpetrado por el Estado Islámico (Daesh, según su acrónimo en árabe) en el territorio iraquí en 2014. El texto fue aprobado con 91 votos a favor y una abstención.
En el proyecto final de la declaración participó el diputado de la comunidad yazidí Rustam Mahmudián. Como resultado de las atrocidades cometidas por Daesh, “en el territorio de Irak en 2014, decenas de miles de yazidíes fueron capturados o murieron, más de 200 000 se convirtieron en refugiados”, dijo Mahmudian, al presentar el documento ante el Parlamento.
La declaración fue aprobada considerando la responsabilidad de los Estados de respetar los derechos de las minorías nacionales y religiosas, y la obligación de Armenia y su pueblo de luchar “contra los genocidios y otros crímenes de lesa humanidad”.
La Asamblea Nacional de Armenia llamó a través del documento a la comunidad internacional a investigar los crímenes perpetrados y llevar ante la justicia a los culpables. Los parlamentarios armenios también instaron a tomar medidas para garantizar la seguridad y la protección de los yazidíes y esforzarse para evitar más crímenes y violaciones de derechos humanos.
El genocidio yazidí ha sido reconocido además de Armenia, por el Parlamento Europeo, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Francia e Irak además de por los parlamentos del Kurdistán y Escocia.
El texto del Parlamento armenio recuerda que los yazidíes fueron objeto de asesinatos, torturas, tratos crueles e inhumanos, deportaciones forzosas; las mujeres y menores sufrieron agresiones sexuales. Además, fueron destruidas las instalaciones civiles, de educación y salud, así como monumentos de importancia religiosa e histórica.
En Armenia residen unos 60 000 yazidíes. Se calcula que en Irak fueron 360 000 los yazidíes desplazados, unos 100 000 huyeron fuera del país y más de 10 000 fueron asesinados, según datos de un estudio de 2017.
Nadia Murad (izquierda) y Lamiya Aji Bashar reciben el premio Sajarov en 2016.
Nadia Murad (izquierda) y Lamiya Aji Bashar reciben el premio Sajarov en 2016.
Nadia Murad, sobreviviente yazidí, premio Sajarov 2016 del Parlamento Europeo y embajadora de buena voluntad de la ONU agradeció a Armenia el apoyo: “Me conmueve la decisión y me gustaría expresar mi gratitud al pueblo de Armenia”. La joven acaba de publicar en España su libro-testimonio en el que refleja su padecimiento bajo el régimen del terror yihadista, con el título ‘Yo seré la última’ publicado por Plaza Janés.
El yazidismo (del kurdo: Êzidîtî o Êzidî, en árabe يزيدي o ايزيدي) es una religión minoritaria preislámica que se remonta al año 2000 a.C. y que tiene sus orígenes en el zoroastrismo, en las enseñanzas del profeta y reformador Zoroastro. Se estima en 800 000 sus fieles en todo el mundo, de ellos medio millón en Irak, la mayoría de origen kurdo.

Monday, January 15, 2018

LOS “ENEMIGOS DE RUSIA”, SEGÚN LOS PROPIOS RUSOS | RE-EVOLUCIÓN

LOS “ENEMIGOS DE RUSIA”, SEGÚN LOS PROPIOS RUSOS | RE-EVOLUCIÓN



De acuerdo con los resultados de esta encuesta —que admitía múltiples respuestas—, el 66% de los consultados está seguro de que Rusia tiene enemigos en la arena internacional.

Gevorg Mirzayán, profesor de la Universidad de Finanzas del Estado ruso, destaca en un artículo para Sputnik que los rusos opinan que tienen adversarios porque Rusia se encuentra en un punto en el que se encuentran las principales regiones del mundo: Europa, Oriente Medio y Asia.

Esta es la razón primordial por la que el Kremlin no puede permitirse aplicar una política exterior pasiva.

Desgraciadamente, Moscú está condenada a sufrir conflictos constantes, con países que no quieren tomar en cuenta sus legítimos y objetivos intereses“, escribe Mirzayán, que destaca que el porcentaje de rusos que considera que el país tiene enemigos externos ha bajado desde 2014.

En primer lugar, esta tendencia a la baja puede explicarse por el hecho de que los ciudadanos rusos —al igual que los de Corea del Sur— se han acostumbrado a convivir con la sensación de peligro y, en segundo lugar, cada vez más rusos consideran que el país tendrá un gran potencial, en caso de confrontación con los países occidentales.

“La población ve que el Kremlin logró evitar el aislamiento internacional aunque las sanciones se mantienen y aplica una política exitosa en todos los frentes exteriores. Se sabe que un jugador fuerte y seguro de sus propias fuerzas es menos propenso a hacer pronósticos apocalípticos”, recalca el autor del artículo.

RUSIA SIGUE SIN EXPLICARSE EL POR QUÉ DEL ODIO Y EL MIEDO A RUSIA, QUE SE ALIMENTA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN OCCIDENTALES

Mirzayán se refirió a las cifras recogidas por el centro Levada según las cuales el 68% de los encuestados consideraba que EEUU es el principal adversario de Rusia, mientras que el 29% opina que es Ucrania y un 14% se decanta por la UE.

EEUU se ha convertido en un enemigo artificial para la opinión pública de Rusia, debido a las acciones emprendidas por el ‘establishment’ político y mediático del país norteamericano. Ambos continúan mirando a Moscú a través del prisma de la Guerra Fría, cuando la URSS realmente se oponía frontalmente a Washington.

“Plagado de problemas internos [EEUU] empieza a pudrirse desde dentro y a sumergirse en un abismo de conflictos civiles. Por eso Washington tomó el rumbo de la contención global de Rusia, asedió a Moscú con las sanciones, la rodeó de regímenes hostiles y empezó a crear una amenaza para la seguridad e integridad territorial de Rusia”.

Según Mirzayán, es por esto que el número de ciudadanos rusos que ven en el país norteamericano a un adversario, se ha triplicado desde 1999. En aquel año solo el 22% creía que Washington era enemigo de Rusia.

UCRANIA ES EL PARAÍSO DEL NAZISMO EN LA EUROPA DEL ESTE, COMO ESPAÑA LO ES EN EL OESTE

El segundo lugar de la ‘lista de enemigos’ es para Ucrania.

“Esto no es culpa de la televisión sino de las autoridades ucranianas, que desarrollan en el país un proyecto rusófobo. Lo hacen porque, en su opinión, es imposible formar la nación ucraniana y crear un Estado soberano sin odiar a Rusia”.

El autor del artículo destaca que “el virus de la rusofobia” ya ha infectado a varias generaciones y será muy difícil de curar en el futuro.

El politólogo recalca que, en parte, Moscú no trata de atajar este problema porque varios expertos consideran que la población ucraniana tiene que recorrer este “camino revolucionario” por completo, para poder sentir todas las consecuencias de la rusofobia y así, finalmente, “tener la oportunidad de curarse”.

En cuanto a la UE, el bloque político y económico de Europa ocupó el tercer lugar en la lista de los principales enemigos de Rusia.

Este resultado tiene algo que ver con la guerra de sanciones contra Rusia. Sin embargo, los rusos entienden perfectamente que Europa —que en su día fue la promotora de esta guerra— es ahora una víctima incapaz de liberarse de las tenazas de Washington.

“Si bien en Europa hay élites rusófobas, su parte más pragmática entiende que Rusia es un vecino importante y que la UE tiene tantos problemas internos que las disputas inoportunas con Rusia no harán más que empeorar la situación”, recalca.

Además, el autor también comentó la presencia de la OTAN o los islamistas en los últimos lugares de la lista de enemigos del país, algo que podría sorprender a algunos.

De acuerdo con la consulta, tan solo el 6% de los encuestados considera a la OTAN como el adversario número uno de Rusia, a pesar de que la alianza militar se opone a Moscú, califica a Rusia como una amenaza y refuerza paulatinamente la presencia de sus tropas cerca de las fronteras del país euroasiático.

“Una cifra tan pequeña puede explicarse por el hecho de que la mayor parte de los encuestados (…) no considera que la OTAN sea un organismo independiente y lo asocia con EEUU, que toca (…) todas las teclas en esta organización. (…) Por eso el porcentaje que considera a la Alianza Atlántica como una amenaza para Rusia disminuyó en seis veces desde 2012”.

Por último, el autor destaca también que solo el 5% de los encuestados considera que los islamistas, incluidos los terroristas del grupo Daesh, son los enemigos reales de Rusia.

A pesar de los atentados que han perpetrado, la población rusa opina que los islamistas son una lejana y difusa amenaza para el país.

“Gracias a la operación en Siria, las autoridades rusas no permitieron que esta amenaza se materializara en las regiones de Rusia y Asia Central”, resume Gevorg Mirzayán.

NOTA.- Levada-Center es una organización rusa independiente, no gubernamental, dedicada a la investigación sociológica y encuestas. Lleva el nombre de su fundador, Yuri Levada (1930-2006) que fue uno de los más importantes y primeros profesores rusos de sociología. El Centro Levada remonta su historia a 1987 cuando se fundó el Organismo de Investigación de la Opinión Pública (VTsIOM) bajo la dirección de la académica Tatyana Zaslavskaya.

Thursday, November 30, 2017

El arte de los presos de Guantánamo se enfrenta a la "censura" del Pentágono

El arte de los presos de Guantánamo se enfrenta a la "censura" del Pentágono | Cultura | Edición América | Agencia EFE

ARTE GUANTÁNAMO

El arte de los presos de Guantánamo se enfrenta a la "censura" del Pentágono



Reproducción de la pintura hecha por el el recluso del penal de Guantánamo, Ghaleb Al-Bihani, cedida por el John Jay College of Criminal Justice hoy, martes 28 de noviembre de 2017. EFE/John Jay College of Criminal Justice

Reproducción de la pintura hecha por el el recluso del penal de Guantánamo, Ghaleb Al-Bihani, cedida por el John Jay College of Criminal Justice hoy, martes 28 de noviembre de 2017. EFE/John Jay College of Criminal Justice


Una exposición de arte producido por presos de Guantánamo ha provocado tal revuelo que el Pentágono ha optado por impedir a los reclusos sacar sus cuadros de prisión e incluso les ha amenazado con incinerar las obras.
Para la comisaria de "Ode to the sea: art from Guantanamo Bay" (Oda al mar: arte de la Bahía de Guantánamo), Erin Thompson, la nueva política del Pentágono es una "censura artística" más propia de regímenes autoritarios que de estados democráticos como Estados Unidos, según dijo a EFE.
Los reclusos podían conservar sus lienzos y sacarlos fuera de prisión a través de sus abogados, pero las normas han cambiado tras esta exposición que estrenó en octubre la universidad especializada en justicia criminal John Jay de Nueva York.
Allí se pueden ver hasta enero 36 obras de arte, entre cuadros y esculturas, realizadas por ocho reclusos del penal de Guantánamo, cuatro de los cuales ya fueron liberados.
La mayor parte de los óleos tienen un elemento en común, el mar. En 2014, un huracán amenazó Cuba y los trabajadores de la prisión levantaron por unos días los toldos que impedían a los presos ver la bahía de Guantánamo.
"Sentimos algo de libertad al mirar hacia el mar", explica en el catálogo de la exposición uno de los reclusos, Mansoor Adayfi, autor de uno de los paisajes marinos de la muestra.
Familiares de víctimas del atentado de las Torres Gemelas mostraron su rechazo a la exposición y, tras el revuelo causado, el Departamento de Defensa estadounidense limitó el uso que los presos pueden hacer de sus creaciones artísticas.
En los últimos días, a los abogados de los reclusos se les ha denegado la posibilidad de sacar de prisión las pinturas de sus clientes, a quienes se les ha advertido de que, si alguna vez son liberados, no podrán llevarse sus cuadros, ya que serán incinerados.
Thompson, que también es profesora de arte criminal, sostuvo que las obras no representan amenaza alguna porque el proceso creativo se somete a un minucioso escrutinio.
"Tienen muy restringido lo que pueden pintar y lo que no. Dibujan bajo muchas normas y se supervisa que no haya ningún mensaje de violencia en el cuadro, ni implícito, ni explícito", señaló la comisaria.
La experta en arte cree que el mayor incentivo para acercarse a ver la exposición es que los cuadros son "bonitos" y nadie se imagina que presuntos terroristas encerrados en una cárcel de alta seguridad pinten "playas, barcos o flores".
Thompson afirmó que, sin embargo, los cuadros tienen un poso de "tristeza" y logran "emocionar" a los visitantes, y se defendió de las críticas argumentando que vienen de personas que no han visto la exposición.
La polémica ha vuelto a poner en el foco mediático la prisión de Guantánamo, donde permanecen 41 hombres acusados de tener vínculos terroristas, de los cuales solo diez han sido condenados o tienen cargos presentados en su contra.
"La reacción más común de la gente que ha oído hablar de la exposición era: ¿pero aún existe Guantánamo? ¿No la habían cerrado ya?", destacó la comisaria, quien desgranó que 10.000 visitantes han visto las obras.
Thompson dice que otros familiares de víctimas del terrorismo la han felicitado y le aseguraron que ellos son los primeros que quieren un juicio para los presos que residen en el penal lo antes posible.
Las personas interesadas en comprar un cuadro o una escultura, pueden hacerlo, siempre que el preso haya sido liberado.
Para algunos reclusos de Guantánamo, el arte es la única vía de escape que tienen y les mantiene cuerdos, según Thompson. Por ello, "si queremos que estén en su sano juicio para que puedan cumplir su condena, no se les puede privar del arte", añadió.
Sergi Santiago